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Muchas ideas, pocos incentivos y opciones aún poco utilizadas

Para fomentar la participación privada en la I+D+i pública habría que adaptar la escasa regulación, normalizando contratos y protegiendo al inversor frente a la "contraparte", que, al ser más poderosa, pue...

Para fomentar la participación privada en la I+D+i pública habría que adaptar la escasa regulación, normalizando contratos y protegiendo al inversor frente a la "contraparte", que, al ser más poderosa, puede imponer su contrato. También se necesitan más incentivos fiscales (hay pocos, y necesitan estabilidad) para el inversor, sin olvidar el capital riesgo. Además, el sector público tiene un problema: el escaso desarrollo de los convenios empresa privada/universidad para proyectos específicos. El reto supondría aprovechar los recursos ya existentes en el ámbito público con la inversión proveniente del privado, profesionalizar la gestión de los proyectos y, así, no desperdiciar los recursos públicos existentes. Existen fórmulas tradicionales para implicar a lo privado (mecenazgo, , capital riesgo...) que sirven, pero podrían utilizarse otras poco usadas y con éxito en la construcción: por ejemplo, cuentas en participación (siempre que el socio aportante no tenga interés en gestionar), un mecanismo flexible con una regulación mínima.